Y al final fue sin pensar.
- Te quiero, bicho.
Y ya estaba. El trisílabo innombrable. Ahí, en mi garganta, en mi lengua y en mi aliento. Encerrando verdad, por primera vez en mi vida. Tres palabras que pudieran haber sido dos. Tres palabras que han contenido las lágrimas cuando te he visto desaparecer hacia la puerta de embarque.
Sé que queda un mes hasta que vuelva a pronunciarlas. Y ya están queriendo ser libres de nuevo.
Sí, tengo angurria.
Y es culpa tuya.
Te parecerá bonito, ¿no?

12 comentarios:
Uys, yo estoy muy sensible con esas cosas. Que lloro por nada :)
Yo también, Cattz. Pero no deberías llorar por esto... No he puesto su respuesta y no lo haré. Pero, obviamente, no fue "Y yo a ti".
Y que conste que tampoco lo esperaba. Ni lo necesitaba.
Claro que tampoco necesitaba que me llamara "Mi niña" o "mi bichito" y bien que me han sentado, la verdad.
Y que dure, que a veces uno piensa que estas cosas son menos frecuentes que el que choquen dos cometas.
Disfrútelo, Dama Inés, que ya lo iba Usted mereciendo desde hace tiempo.
Micro, en eso estamos, intentando disfrutarlo a tope.
Y que dure lo que sea.
Recuerdo que una vez mi ex me dijo: nunca me has dicho que me quieres...
Y yo: bueno, no con esas palabras, pero tienes alguna duda de que es asi??
Y el: no, pero por que nunca me lo dices?
Y yo intentaba decirlo pero me ponia a sudar, y a resoplar, y al final me entraba el descojone..
vaya cabreo se pillo...
Por cierto... me parece genial que se lo digas, a mi esas me cuestan un monton y creo que hay que ser valiente y soltarlas, a todos nos gusta oirlas....
Goethita, a mí también me cuestan. Es la primera vez que las digo de corazón a un chico (a mi familia, eso es otra cosa).
Pero igualmente, la gente a la que quiero lo sabe. Muchas veces no hace falta decirlo. De hecho, no creo que en este caso hiciera falta (para ponerlo en contexto, que sepáis que llevaba un par de horas acariciándole la espalda mientras él dormía y yo leía). Pero me salió en un susurro. Y la verdad es que me sentí genial después.
Que lloro enseguida es verdad. Y me he pasado unos cuantos añitos diciendo "te quieros" que no eran correspondidos tal cual aunque supiera que esa persona sí me tenía cariño y aprecio.
Pero hay algo dentro que te obliga a sacarlo como si te picara por dentro y decirlo fuera como rascarte. Aunque sepas que no se devuelve.
Cattz, lo de rascarse me recuerda a lo que escribí ayer en la entrada que se va a publicar en un ratito. Pero de otra forma.
Yo no sé si necesitaba decirlo. Podría haber seguido sin hacerlo pero no habría hecho más que darle vueltas y habría acabado nerviosa y hecha un lío. Así, de repente, hubo calma. Y me encantó.
Y lo importante es que ahora dices "te quieros" que son totalmente correspondidos. Da igual cuántos se fueran de vacío, ahora todos son escuchados, valorados y correspondidos.
Sí, pero tengo que escribir sobre esos te quiero correspondidos :*
¿Y qué problema hay en escribir sobre ellos? Parafraseando a Be, enarbola el cetro de la cursilidad y a por ello.
Yo ya ves que estoy en ello. No me vas a dejar como la única loca que provoca diabetes, ¿no?
Of course not. Además, ahora estáis acosando al pobre Zor sobre temas para mayores de 18. Deja que acabe con el cerebro del resto.
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