sábado, 24 de noviembre de 2018

Todo lo que no te voy a decir

La semana pasada volviste.

Y me hizo ilusión. Porque podía volver a charlar contigo. De vez en cuando. No mucho. No quería volver a dejar que se me fuera de las manos. Pero me gusta hablar contigo. Y me gusta que puedas confiar en mí. Y me da igual si me escribes sólo para decirme que estás mal. Porque quiero estar para ti si lo estás. Y, joder, por una vez los tiempos encajaban.

Éste es el mensaje que te iba a mandar mañana... O esta noche si me podían las ganas.
Siete días después, es el momento de que me digas qué quieres/necesitas/te apetece. ¿Tiempo? ¿Un abrazo? ¿Charlar delante de un café o una cerveza? ¿Que te haga así en el pelito? ¿Algo de sexo? ¿Todo lo anterior?
¿Ves qué es lo primero que te ofrezco? Tiempo. Porque ya había visto que estabas jodido. Y me parecía que, quizás, esa semana que te habías dado de plazo era poco tiempo de "duelo". Y más teniendo en cuenta lo que me has contado.

Pero tu "Necesito estar solo" me ha dolido. Lo entiendo. De veras. Yo también he estado ahí. Pero aunque lo entienda y lo respete, no puedo evitar que me duela. Me duele verte jodido sin poder hacer nada para intentar ayudarte. Me duele que me alejes de ti con sólo tres palabras apenas una semana después de volver.

No, no te vayas a pensar que esto es una declaración de amor. No pretendo ser nada más que friends with benefits. Énfasis en friends. Sí, ya sé que tienes amigos. Antiguos. Y buenos. Y amigas, claro. Y yo... no llego ni de lejos a esa definición. Pero quería que me dejaras un huequito para intentar serlo. Y si ya de paso resulta que nos hacemos bien a otros niveles...

Y mientras tú necesitas estar solo yo sigo donde siempre. Porque benefits o no, ojalá recuerdes que puedes contar conmigo.

Edito: 25/11/2018

Pues al final el título no tiene ningún sentido porque sí te he dicho todo esto. Tal cual. Y eso está bien. Todo está bien.

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