viernes, 12 de junio de 2009

Odios (II)

Odio hablar por teléfono. Lo odio y lo he odiado siempre. El mail, genial; las conversaciones cara a cara, pues oye, más o menos (siempre que no me venza la timidez); incluso los mensajitos de móvil me parecen bien. Pero el teléfono... No gracias.

A ver, que hablo con mi familia por teléfono a menudo, no es que no sea capaz. Y tengo móvil y lo uso cuando es necesario. El problema es que no me desenvuelvo bien y no sé bien por qué. Supongo que tiene que ver con no ver a la otra persona (pero eso también pasa con mails y demás y no tengo la misma sensación).

Quiero decir, por teléfono nunca sé si la otra persona está percibiendo de veras lo que estoy diciendo. No sé si necesita más explicaciones, si alguna broma se la ha tomado de forma literal, si necesita hablar de algo diferente o si algo le hace daño. No lo sé. Por escrito supongo que me veo más capacitada para expresarme, buscando las palabras, el tono, pensando cómo se va a interpretar lo que escribo. Pero por teléfono, no tienes esa reflexión previa. Y en persona, aunque tampoco haya tiempo de pensar, todo esto, todo esto y más, se lee y se comunica (conscientemente o no), yendo mucho más allá de lo que las palabras permiten.

No sé, ahora que me paro a pensarlo igual tiene que ver con los silencios. En el cara a cara, los silencios son diferentes; invitan a la reflexión, a mirar al otro, a tomarse las cosas con calma. Al teléfono siempre tengo la sensación de que hay que llenarlos. Y no es esa la clase de conversación que me gusta tener. Para eso, para decir tonterías, prefiero callar.

Me encantan los silencios.
Odio hablar por teléfono.

5 comentarios:

Microalgo dijo...

Bof.

Completamente de acuerdo. Mis conversaciones son antológicas. Hola qué tal. Bien. ¿Se te ha pasado la fiebre? Sí. Me alegro, un beso, adiós.

Para ajusticiarme.

Pero me gustaría a mí ver a Cyrano hablando por teléfono, a ver cómo se desenvolvía.

Por cierto, gracias de nuevo por presentarme a Miles Vorkosigan. Un placer.

Y las galletas, otro. Aún me quedan. Me las voy a poner en un dispensador para que me dé una cada día. Luego forzaré la cerradura del dispensador.

En fin, peste de humanos.

Inés dijo...

[Off topic]
Pero hombre, cómete las galletas ya, que a este paso se las van a desarrollar vida inteligente si no. O si no, al menos congélalas... Y cuando se acaben, símplemente reprodúcleas tú en en tu cocina. Así tendrás una fuente ilimitada de ellas (o bueno, tan ilimitadas como te permita el tiempo libre).

Y un placer lo de Miles. Mucho habéis tardado en conoceros.
[/Off Topic]

Ese tipo de conversaciones por teléfono las he tenido yo a porrillo. Alguna vez incluso ha habido quien me ha dicho: "Joe, qué borde estabas el otro día", cuando lo único que pasaba es que lo del teléfono y yo no nos llevamos. Y bueno, Cyrano es Cyrano. Dudo que tuviera problemas, teléfono mediante o no.

Un beso

Inés dijo...

Me acabo de dar cuenta: se las van a desarrollar vida inteligente si no. Joder, estaba espesita cuando lo escribí...

Debería decir: van a desarrollar vida inteligente.

En fin, viernes.

Anónimo dijo...

Uyyy cómo m eidentifico aquí contigo!!! A mí tampoco me gusta hablar por teléfono y siempre siento necesidad de llenar los silencios, qué agobio. Además gesticulo mucho y por teléfono me quedo sin esas armas ;)

Me estoy leyendo el blog entero. Me ha enganchado ^^

Inés dijo...

Pues nada, Aliena, lee. Y sí, hablar por teléfono es el horror.