Hoy mejor... Hice lo que me apetecía, sentí que te preocupaste sinceramente por mí y no te solté ninguna bordería. Pero no por ello se me quedaron palabras en ese espacio que separa la idea de la voz.
Pero en algunas cosas peor... Estar medio pachucha y tenerte cerca hace que divague hacia el calor de tu abrazo. Y eso no es bueno. No lo es y lo sé. Y cuando ella (tu ella) vino, yo me desvanecí en el humo de mis inseguridades.
Y como siempre, me faltó tiempo. Y valor.
El caso es que tengo la sensación de que el balance es positivo. Pero que igualmente hubiese podido ser malo. Y no me gusta eso. No me gusta sentirme hojilla al viento, que se mece con tu aliento. Más aún, que se alimenta de tu aliento. Y no me gusta porque estoy haciendo todo lo posible por no necesitarte.
Pero todo lo posible no es suficiente.

4 comentarios:
Espérame a mañana y te comento, que hoy no puedo parar y no quiero hacerlo a la ligera.
Un besote.
Me tienes en ascuas, aunque no sé si podré mirar mañana el buzón. Que despego muy temprano rumbo pa' Alemania.
Lo de hojilla al viento me ha recordado a la Abadesa Hildegard de Bingen (a feather in the breath of god)...
Eso que describe Usted, Dama Inés, es lo que comúnmente se denomina existencia (vulgo vida). Y esa indefensión ante los avatares de la vida (aunque la palabra "avatar" no esté bien empleada aquí más que tradicionalmente) es poca comparada con otras situaciones. Cuando tenga Usted un hijo me entenderá mejor (y es oque yo no os tengo, pero soy empático): el miedo a que cualquier cosa nos dañe es natural y absolutamente lógico. Además, no podemos librarnos de él, por mucho que nos digan los manuales de autoayuda. Uno se libra de ellos cuando se muere, y entonces ya no merece nada la pena.
Huy, hay post nuevo.
A él me dirijo.
No, si yo entiendo que la vida es ese no saber hacia dónde vas a acabar volando, o de qué forma, o sobre quién o qué vas a terminar posándote. Y que muchas veces, ese no saber duele.
Pero lo que me pasa es que no quiero que sea su aliento el que marque mi destino. El dolor lo tengo asumido, es esa sensación de incapacidad de cambiar lo que me abruma (a ratos).
Besos
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