jueves, 9 de julio de 2009

Vergüenzas

Ya no me callo, y te estás empezando a dar cuenta. Ya no me da vergüenza. No hay nada de lo que avergonzarse. Soy lo que soy. Y deberías saberlo. No soy perfecta, no soy especial. Pero soy yo. Soy la "yo" que sigue aquí. Y sí, hay momentos en los que me gustaría ser otra clase de persona. Claro. Y también me gustaría que un montón de cosas imposibles fueran verdad. ¿Y qué? Eso no cambia nada. No cambia que seguiré aquí. No cambia que ya no quiero esconderme. Que en realidad, nunca tuve nada de lo que esconderme.

No gano nada ocultándome. Y me estaba difuminando en las sombras. No pierdo nada por mostrarme. Y de paso, me gano el derecho a soltarte alguna de vez en cuando. Creo que es incluso sano (y no sólo para mí).

Adiós vergüenzas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Eso. Me gustó mucho.
Yo no logro despojarme de ellas. Llevo verguenzas en la boca, en los oídos, dentro del bolsillo y en la billetera. También dentro de las medias y alguna colgando de la hebilla en mi cabello. Pero ya son parte de mí. Afortunadamente, me acostumbré a ellas.

Me gusta tu cambio.
Un beso Inés.

Inés dijo...

Todos llevamos vergüenzas, yo sólo estoy intentando desprenderme de las que me atan en una dinámica que ya no quiero para mí. Hay otras que nunca desaparecerán porque, como dices, son parte de uno mismo.

En cualquier caso, gracias por tus palabras.

Besos también para ti, Morella·~

Inés