martes, 1 de junio de 2010

Cotidianeidades (y II)

En anteriores capítulos...

Nos habíamos quedado en que yo no había comido, quedaban mil cosas por hacer y mi patio parecía un pequeño lago.

Bien, las cosas siguieron su curso.

Fregué el patio hasta que ya no fue un lago.
Saqué mil bolsas de basura. Y no, no padezco síndrome de Diógenes, aunque lo pareciera por la cantidad de botellas vacías que tenía por la casa. ¿Para qué diantres guardé yo todas esas botellas?
Fregué (otra vez) mi cuarto.
Limpié el salón que estaba a medias, incluso organizando las estanterías.
Mientras se secaba parte del suelo del salón, me vi un capítulo de 30 Rock y comí, a eso de las 17h, una bolsita de piquitos de mi viaje a Cádiz en Octubre pasado (sí, todavía estaban buenos; no soy TAN cutre), un poco de queso emmental y 4 albaricoques.
Fregué el resto del salón.
Me agobié pensando en que no estaba en el despacho currando en mi tesis.
Limpié el felpudo.
Repasé el baño.
Me di cuenta de que mi cisterna gotaba. Intenté arreglarla. Desistí.
Vi más 30 Rock.
Envolví el paquete de mi amigo racionando el celo porque, ¡oh, sorpresa! apenas me quedaba.
Me duché y me lavé el pelo.
Pedí una pizza a un sitio nuevo (y chachi) porque ya no tenía fuerzas ni para prepararme un sandwich o lo que fuera. Comí demasiada pizza (jolines, no había comido casi nada a mediodía).
Chateé un rato mientras me tomaba una coca-cola para ver si me sentaba el estómago. Sí, funciona, reduce la acetona y las náuseas. A mí me viene chachi para quitarme mareos en el coche. Eso sí tiene que ser con cafeína o no funciona.
Vi que no era persona y me fui a dormir (¿sería como la una de la mañana?)

Hoy me levanté a las 8. Hacía calor. Mucho calor. Calima mala. Calima caca. ¡Fuss, fuss, calima! Me di cuenta de que no había dejado programados los mails de aviso de los seminarios. Vine rapidito al despacho cargada con tarta (sí, todavía debo la receta) y los regalos para mi compi para poder hacer lo de los mails. Y...

Mi ordenador no tiraba. Me alegré de no haber venido en el fin de semana. Me cagué en todos mis muertos porque no podía reiniciar al tener un proceso IMPORTANTE corriendo. Pedí socorro a la gente de informática. Los de informática lo intentaron todo sin saber qué le pasaba hasta que me dijeron que la única solución era reiniciar (y ni siquiera están seguros). Llegué a la conclusión de que necesito vacaciones o todos los cacharros electrónicos se me van a poner en huelga.

Mandé el mail sin programar.

Me cambié de ordenador. ¡Funciona!

Llamé a los dueños del piso. NS/NC.

Programé el resto de mails.

Volví a llamar a los dueños del piso. ¡Conseguí un número de reparaciones! En el número de reparaciones no me cogen el teléfono. Siguen sin cogérmelo. Desisto y les dejo un mensaje pidiéndoles que me llamen.

Curro un ratito.

Le damos los regalos a mi compi. Resulta que ya lo tiene. ¡Mierda! Bajamos a comer. ¡De postre tarta! Y aunque esté mal que yo lo diga, está buenísima. ¡Una victoria!

Llamo a otro servicio técnico. ¡¡Me cogen el teléfono!! Les cuento la historia y me dicen que me llamarán. Llamo a los del primer servicio técnico que, esta vez sí, me cogen el teléfono. Les cuento una milonga y anulo la visita. Y no, no me habían llamado aunque pensaban venir. ¿Para qué me van a llamar? ¿Qué más da que se lo haya pedido tres veces en el mensaje?

Curro. Y me dicen que comeré con Margarita Salas cuando venga a dar un coloquio. A veces mola estar en la comisión de seminarios. ¡Yuju!

Me llaman los de la lavadora. Me dicen que en 30 mins vendrán a mirarlo. Me voy pitando al cajero a sacar dinero (¿Alcampo o centro de La Laguna? ¿Alcampo o centro de La Laguna?). Al final, me decanto por el Alcampo. Saco 300 euros. Rescato a un gatito que estaba atrapado entre los carros y que maullaba desconsolado a coro con su madre. Gatito que NO estaba allí cuando pasé al entrar. La gente me mira raro pero yo me siento bien. Pese a la calima. Pese a los desastres. Pese a los 300 euros más pobre (pienso en la paga extra). Pese a todo.

En casa hace fresquito. Me cojo una botella de agua y me siento a esperar. 15 minutos después, llegan los técnicos. Desmontan la lavadora. Me dicen que es el condensador (que da menos potencia de la debida). Que es por desgaste, que no me preocupe, que son 135 euros. Y me parece hasta barato. Lo arreglan y se piran...

Momento que aprovecha mi madre para llamarme porque aún no le he dicho nada de si vacaciones sí o vacaciones no. Vengo al despacho, hablo con mis jefes, concluyo que vacaciones sí (haya tesis o no, yo necesito vacaciones), llamo a mi madre, me compro un vuelo para junio, le pido un autógrafo a mi jefe, curro un poco más, busco vuelos para agosto, mi madre me cambia las fechas...

Mi jefe me pide que organice un seminario. Y luego otro. Todo esto mientras hago mi trabajo. Y me pone una reunión mañana, que hace mucho (1 semana) que no hablamos de como va mi tesis (va igual que hace una semana, obviamente).

Me duele la cabeza. Meriendo un té y unas galletas a las 6 y media. No he ido a rehabilitación. Me duele el tobillo. Hace calor. Y calima. Y estamos en alerta. Sigo con mis imágenes hasta hace media horita que empecé a escribir esto.

Me voy a casa ya, que necesito una ducha. Y voy a cenar zumo de fresa-naranja, que es lo único que me apetece. Mañana será otro día.

Y que conste que hay otras muchas cosas que me dejo en el tintero.
Mis días son MUY largos.

9 comentarios:

Efe dijo...

Necesitas unas vacaciones YA.

Por cierto, me parece FATAL que no hayas hecho una foto del gatito. Internet NECESITA más fotos de gatitos y además, no he entendido nada de nada cómo diablos estaba encajado el bicho.

¿Qué pinta tiene el condensador?

No será una de esas miniaturas de algunos microfaradios, ¿verdad?

Seguro que el 90% de lo que te han cobrado es el IVA (que no van a pagar), el desplazamiento (ficticio) y el trabajo (mínimo). ¡Espero que hayas pedido una factura!

Inés dijo...

Estoy contigo. Necesito unas vacaciones YA. Lástima que ese "YA" no llegue hasta mi cumpleaños. 22 días y contando.

No sé cómo quieres que le sacara una foto al gatito. No llevo siempre la cámara encima. Y mi móvil es un móvil; no una cámara. A ver, cómo se ha metido el gatito, ni idea. Pero estaba entre dos carros dentro de un mogollón de no menos de 60 carros. He tenido que soltar algo así como 10 para conseguir acercarme lo suficiente para abrirle hueco y que saliera corriendo hacia su madre desesperada. Y me van a salir más morados por hacerlo.

El condensador es un cilindro bastante grandecito y no muy hermoso. Lo tengo guardado para llevarlo al punto limpio, pero podría sacarle una foto. Es de 12.5 uF pero sólo daba 7, lo que era insuficiente para mover el motor de mi lavadora, obviamente. Lavadora que, por cierto, yo pensaba que era un truño pero que los técnicos han alabado por su dureza.

¿Te recuerdo que vivo en Canarias? Aquí no hay IVA, sino IGIC. Y claro que les he pedido factura con todo. Yo siempre todo legal y por escrito. Y no, de los 135, 82 eran del puñetero condensador. Si al menos me permitiera viajar en el tiempo...

Efe dijo...

Vaya asco de física, tendrías que haber arreglado el viejo con un poco de papel albal, plastilina y un rollo de alambre. Si es queee...

Inés dijo...

¡¡Jajajaja!!

Soy física, ¡no MacGyver! Y menos teniendo en cuenta que la lavadora no es mía sino que venía con el piso.

Eso sí, mi próxima avería te aviso para que me ilustres en las reparaciones con plastilina. Seguro que acabo electrocutada, pero da igual... serían casi vacaciones :P

Microalgo dijo...

Con el calambre se te puede rizar el pelo (¿ves? Yo no corro nunca esos riesgos de rizado capilar).

Inés dijo...

¿Más? ¿Se me va a rizar más el pelo? Bueno, si es a cambio de vacaciones forzosas, tampoco me importa, la verdad.

Besos

Er-Murazor dijo...

Calla, calla. Nunca hay que pedir vacaciones por mala salud. Si acaso, vacaciones por FALSA mala salud. Tú deja a Murphy tranquilo, que bastante te ha visitado ya.

Microalgo dijo...

Me adhiero como una lapa al comentario anterior.

Inés dijo...

Toda la razón, Zor y Micro. No sé qué clase de ente me poseyó el otro día para pedir ese tipo de vacaciones forzosas, que de eso ya he tenido bastante.

Besos a los dos :)