domingo, 4 de julio de 2010

Verdades (II)

Honesty is the only way with anyone,
when you'll be so close as to be living inside each other's skins.
Miles Vorkosigan, "A Civil Campaign" (Lois McMaster Bujold)

Ahora que es tarde, que estás tan cansado que te has ido a dormir, voy a aprovechar para contarte algunas cosas.

Me gustas. Me gustas mucho. No sé si te quiero y prefiero seguir sin tenerlo claro. Porque quererte a distancia no es el modo en que querría quererte.

Me encanta cuando me llamas feliz o aburrido o un poco plof. Porque lo que me gusta es que sepas que puedes contar conmigo. Y me gusta saber que yo también tengo esa posibilidad. Aunque los dos seamos desastres con móviles permanentemente en silencio.

Y sin embargo me cansa no saber cuándo te veré, que no hagas planes. Y lo peor es que ya lo sabía cuando apareciste en mi pantalla. Que eras así, digo. Y que mi reacción sería esa. No quiero cambiarte, quiero cambiar yo. No exasperarme sino fluir, dejarme llevar. Sólo que todavía no sé cómo.

Me he cargado a la espalda tu felicidad. Porque quise. Porque quiero. Porque sé que seguiré queriendo más tarde de todo esto. Está atada con mis sueños, porque no sé otra forma de evitar que se rompa. Y algo apretujada entre tanta felicidad ajena, pero ahí, conmigo en cada exhalación.

Tengo mil demonios que me inoculan miedos estúpidos. Y de vez en cuando ciertas distribuciones de píxeles en la pantalla cortan como navajas. Sin motivo ni razón, lo sé. Tan sólo sucede. Igual que en otros momentos resultan ser caricias inesperadas. Sea como sea, me recuerdan que estoy apostando más que nunca por sentirme viva.

No sé qué eres ni qué serás. Pero me has despertado. Los demonios susurran que volverá a doler. Y es probable que sea así. Mientras, sonrío, que ya es bastante.

[Y suelto curserías así a las 2 de la mañana de un sábado.
¿Esto es una enfermedad pasajera, verdad, doctor?]

10 comentarios:

Pétalo dijo...

Te entiendo muy bien. Ains, como puede provocar lo mismo tanta felicidad y tanta infelicidad a la vez???

Inés dijo...

Pétalo, no me provoca infelicidad, para nada. Puede que duela, en algún momento puntual, pero la infelicidad es la nada, no esto.

Pétalo dijo...

Vale, si, infelicidad igual es una palabra exagerada, pero vamos, que en mi caso, cuando me duele tengo bastante claro que es el estado más alejado de la felicidad que tengo...por eso lo he llamado así. No es un sentimiento guay, vamos. Pero si, tienes razón, la infelicidad es la nada.

Inés dijo...

Pétalo, no quería quitarle valor al dolor. El dolor es de las cosas más jodidas que hay y no es algo que me apetezca pasar por gusto. A nadie, supongo. Pero mi felicidad no depende de la ausencia de dolor.

Pero también tengo claro que la nada es peor que el dolor. Cuando duele, estás viva; cuando sonríes, estás viva. Cuando no hay nada, es que casi ni eres. O esa es mi experiencia.

Efe dijo...

¡Brasas, que sois unas brasas!

Inés dijo...

Efe, pues esto es sólo la superficie (en mi caso). No te recomiendo que rasques demasiado. :$

Microalgo dijo...

Creo que era José Antonio Delgado el que cantaba que si no diera meido no sería importante.

De la vida no se sale intacto, y el que no apuesta no vive.

Suerte. No puedo desearte otra cosa. Y aprovecha la capacidad de sentir. Hay quien la pierde con el tiempo y hay quien nunca llega a tenerla.

Ambos se lo pierden.

Duro y a la cabeza. Con paracaídas, siempre, pero habrá que saltar.

Microalgo dijo...

(meido = miedo + prisas escribiendo).

Microalgo dijo...

Concretamente:

http://www.youtube.com/watch?v=JUCXzCREPpk

Y de paso (y de regalo), Delgado con Elena Bugedo:

http://www.goear.com/listen/155ea24/nostalgia-jose-antonio-delgado

Para esta última, hágase con un buen paquetito de kleenex.

Inés dijo...

Micro, no te había contestado hasta ahora porque blogger estaba tonto con los comentarios y no aparecían.

La canción no la conocía. Pero me ha gustado mucho.

Y sí, lo tengo claro. En la vida hay que apostar o no se vive. Y precisamente de eso iba esto, de dejarse la piel sin reservas.