No soy muy de definir las relaciones.
¿Mejor amiga? Ni de pequeña me gustaba la idea de ser la mejor amiga de alguien. Me gustaba la idea de tener muchos amigos, pero no una relación excluyente y exclusiva. Ni con nueve años la quería para mí, así que, haceos a la idea. Muy buenos resultados no me dio esa política, todo hay que decirlo.
¿Novios? ¿Qué diantres es ser "novios"? ¿Ser exclusivos? A ver, yo quiero fidelidad voluntaria, nunca exigida. Quiero que la otra persona sólo quiera estar conmigo. Y si quiere estar con otra persona, que lo diga y lo intente con esa persona. Y yo seguiré mi camino. C'est la vie.
¿Follamigos? ¿Amigos con derecho? ¿Mande? Entiendo el concepto pero no veo la necesidad de etiquetarlo. Y, sinceramente, no veo tanta diferencia con ser "novios". ¿Que es para quitarle importancia a la relación? Pues vale. Pero no sé entonces el porqué de la etiqueta.
Y ni voy a hablar del matrimonio. Icks. Querer a alguien no debería exigir un contrato. No en mi mundo.
Tú y yo no somos más que tú y yo. Yo te quiero, ya lo sabes. Tú a mí, no lo sé. Y punto. Tú y yo. Nada de etiquetas, nada de nada. Cuando alguien me pregunta, digo que tú y yo tenemos "algo". Y demasiado me parece.
domingo, 15 de agosto de 2010
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6 comentarios:
No es mala política. Obsesionarse con las etiquetas muchas veces sólo revela inseguridad, necesidad de enmarcar algo para estar seguro de en qué categoría se encuentra. Si sabes lo que tienes, no necesitas ponerle nombre. Si los demás lo necesitan... es problema de ellos.
Apunte pragmático sobre el matrimonio: el amor no necesita contrato, pero la vida real muchas veces sí. Ejemplo, si operan a mi novia no puedo faltar al curro para estar con ella. Si operan a mi mujer, entonces sí (aunque tampoco mucho, y llevando mil papeles). Que no es que yo haga apología del matrimonio, líbreme Ctulhu de ello, sólo comento la razón por la que yo me casaría algún día.
Zor, vale, sí, estoy de acuerdo en que hay veces que el papelujo del contrato es necesario. Es la sociedad en la que vivimos, sí. Y también estoy contigo en que la necesidad de etiquetarlo todo suele provenir de la inseguridad.
Besos
Etiquetar a veces es una manera de simplificar, no significa nada real, pero hace más fácil nombrar las cosas cuando hay que hablar de ellas. Si le digo a mi padre que me voy de viaje con mi novio, lo entiende. Si le digo que voy con el chico con el que "tengo algo".. no sé yo si se quedaría tranquilo. Pero es verdad que mi padre es muyyyyyyyyy anticuado.
Yo soy biólogo, Dama Inés. Botánico, para ser más exactos.
Sin etiquetas ando perdido.
Yo y muchísima gente (cosa que no me excusaría si en realidad fuera un pecado), pero la palabra "etiqueta" ha cobrado muy mala fama. Pero no debería tenerla: nuestro cerebro es etiquetante. Ojo, no confundir con "sambenito".
Sobre la exclusividad, yo tengo una prueba infalible para saber si esa chica es o no es la chica. Me la imagino un momentito "haciendo deporte" con otro. Si no me importa o incluso me alegra, no es. Si me cabrea, es.
Y punto. Ande, etiquéteme.
Speedy, es que a mí, en general, no me gustan las simplificaciones. Se pierde tal cantidad de riqueza...
Y sobre lo que dices de dar explicaciones a la familia (por ejemplo), cuando me preguntaron por qué iba a su ciudad la segunda vez (la primera les puse una excusa más o menos plausible), les dije que había ALGUIEN. Y punto. Todos somos mayorcitos y no han vuelto a preguntar (salvo mi hermano, que se pasó todo el camino de las vacaciones preguntando y preguntando). Les basta con verme feliz y con las cosas que cuento de forma natural.
Micro, cierto, las etiquetas no se deben demonizar. Tienes toda la razón. Pero a nivel emocional, no sé yo si no se pierde más de lo que se gana.
Y sí, imaginarlo haciendo deporte con otra (y ahora mismo es un pensamiento más frecuente por una coyuntura espacio-temporal), duele, corta... Es como si alguien me estrujara las entrañas.
Pues entonces, desde mi punto de vista, es. Y no hay que darle más vueltas.
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