martes, 28 de septiembre de 2010

Cierres

Creo que es hora de cerrar. De olvidar lo que te dije una vez. De pasar página. Ya no eres para mí lo que un día fuiste. Sigues siendo importante, claro, pero debes saber que ya no enciendes esa chispa en mí que ardía con sólo una mirada.

Te dije que no te esperaría. Y no lo he hecho. Las cosas no han cambiado tanto entre nosotros: tú y yo seguimos siendo tú y yo. Las bromas y las risas siguen estando. Y voy a seguir preocupándome por ti siempre, porque creo que somos amigos. Estaré lejos o estaré cerca, nos veremos mucho o poco, eso da igual. Hay cosas que son independientemente del contexto. Y espero que nuestra amistad lo sea.

Eso sí. Me descoloca un poco que desde que sabes que dejé de esperarte, hayas estado tan cariñoso. El otro día, abrazos, besos y "¿qué voy a hacer yo cuando no estés aquí?" [1]. Hoy, un regalo de cumpleaños (vale, con retraso) pero es la primera vez en 3 años. Y me ha hecho ilusión [2].

Bueno, eso. Que esto es un cierre. Que no me quejo de dónde estamos ahora. Me gusta donde estamos. Pero tu ventana de oportunidad está, al menos por ahora, cerrada a cal y canto. Supongo que lo entenderás.

[1] ¿No podrías haber dicho algo así no sé, hace un año? Porque vamos, entonces me hubiese venido de perlas.
[2] Me ha hecho ilusión pero con lo que me habías dicho ayer, pensé que iba a ser algo más personal, la verdad.

4 comentarios:

Microalgo dijo...

La vida gira, Dama Inés. No siempre estará abajo.

Créame.

Usted vale demasiado como para perder el tiempo con quienes no la quieren. Tómeselo con calma y no pierda de vista su Tesis, que eso queda (y lo demás no tanto).

Ánimo.

Inés dijo...

Micro, ahora mismo no estoy abajo :)

Esto es un cierre precisamente de esa sensación de no ser válida en estas cosas del corazón. DPLN se ha quedado como amigo después de, seguramente, demasiado tiempo. Pero lo importante es que lo he logrado.

Besos

Microalgo dijo...

Ah, ¿no está desanimada, entonces? Yo que iba a mandarle un yate de cuatrocientos metros de eslora y sesenta de manga, a ver si la consolaba un poco... bueno, en fin, anularé el pedido al astillero. Que sepa que parte de la crisis de la industria naval va a ser culpa suya, a partir de ahora...

Inés dijo...

A ver, con DPLN no estoy abajo. Ya está superado, o eso creo.

Estoy abajo en otros aspectos, pero creo que voy aprendiendo de mis estancias underground. Poco a poco.

Lástima de yate, narices.