Tengo tripofobia. Fobia a los agujeritos. No sé cómo explicarlo. Obviamente, NO es miedo. Es repelús, más bien. Por las distribuciones irregulares de puntitos. Y no, no voy a subir fotos. Basta con buscar en Google "Trypophobia" y os hacéis a la idea del tipo de cosa que me induce esa grima.
La reacción va un poco por rachas. Hay épocas en las que sólo me da repelús y otras me da náuseas y me mareo. La piel de gallina y un escalofrío es algo que siempre me sucede. [1] Vale. Esto es raro. Pero bueno, hace años pensaba que era la única a la que le pasaba. Saber que es algo relativamente común, pues oye, será consuelo de tontos, pero algo sí que ayuda. Al menos, le pude poner nombre a mi "asco a los puntitos" que tengo desde pequeñaja [2].
Pero esto no era lo que necesitaba soltar. Tengo otras cosas algo más preocupantes.
Por un lado, últimamente estoy un poco plof y la mitad de los días no me apetece ni salir de la cama (literalmente). Me temo que si me dejara llevar un poco más o fuera a algún terapeuta, lo más probable es que alguien acabara mandándome prozac o similares.
Por otro, cuando me estreso, hago burradas. Mejor dicho, ME hago burradas. Bueno, burradas igual es pasarse. Pero vamos, que me quito granitos a lo bestia, hurgo debajo de la piel para quitarme pelos que están debajo de la piel o, como hace un par de días, me dedico a recortarme las uñas de los pies comp... Iba a decir "compulsivamente" pero no creo que sea una compulsión sensu stricto. El caso es que ahora mismo tengo un uñero en el dedo gordo del pie izquierdo, las piernas llenas de costras (y cicatrices anteriores), los brazos lo mismo y diría que la cara llena de rojeces. Soy consciente de que no debería hacerlo pero esto es lo que hay.
Teniendo en cuenta que lo que pasa por mi cabeza en los momentos en los que se juntan los períodos tipo no-quiero-ni-salir-de-la-cama con los períodos no-tengo-tiempo-ni-de-respirar es, básicamente, recorrer las carreteras, que no cruzarlas [3], creo que no lo llevo mal del todo.
Pero odio la sensación de saberme tarada, una muñeca rota. Yo no fui siempre así. [4]
[1] He tenido que tapar la pantalla para poder hacer la búsqueda y poner el enlace. Sí. Literalmente. ¡Icks! A ver, ¿cuántos tripofóbicos en la sala? Hay grados, que conste.
[2] A veces, a mi hermano le salían puntitos blanquecinos sobre un fondo más rosado en las palmas de las manos. Es de circulación (no sé el motivo y sé que no es nada grave y que es bastante común, pero lo recuerdo en sus manos). Pues cuando descubrió el repelús que me daba aquello, lo encontró un arma maravillosa para amargarme el camino desde la parada de la ruta a casa. Seguro que él no se acuerda, pero yo sí.
[3] El que quiera entender, que entienda. Y el que no, que piense que quiero recorrer mundo. Lo que me recuerda a una peli que tengo que comentar pero de la que no recuerdo el título. Mierda.
[4] Prometido. Yo era feliz, completa y sana. Ahora soy feliz, tarada y loca. Que aunque diga todo esto, la verdad es que ahora mismo, podría decirse que soy feliz. Aunque esté hecha un guiñapo angurrínico y estresado. Que todo hay que decirlo.
martes, 28 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

13 comentarios:
Conocí la fobia esa hace poco, aunque no recuerdo por qué.
Respecto al resto... yo también me destrozo las piernas, y la cara y los dedos (pellejitos sobre todo). Ahora ya menos, excepto lo de los dedos. Y también sé que no debería y cuando estoy con la ansiedad a flor de piel soy incapaz de parar. Es un asco.
Y lo de no salir de la cama... últimamente yo también estoy un poco así. Y otras cosas.
En fin :(
Creía que lo de los agujeritos era algo único!! Conozco a alguien que le pasa, y pesaba que era de lo más curioso y único. Desconocía que estuviera catalogado y que además tuviera grados y todo! Bueno, ante eso poco se puede hacer. No creo que te sea demasiado incómodo y necesites terapia de choque urgente, no? xD
Lo de tu estrés y las pocas ganas de levantarte, debes achacarlo al cambio de estación. Así, cuando te habitúes a las temperaturas y los días grises, dejaras de pensar automáticamente en esas cosas negativas. Es lo que a mí me pasa. Aunque puede que no sea eso, así que haz cosas que te relajen.
Saludos!
Pd. Tripofóbia... lo que aprende uno!
Lironcillo, estar así es una mierda. Lo odio. Con lo que me odio un poco más a mí misma, lo que tampoco es bueno. Círculos viciosos a mí, ¡ja!, si soy una experta.
Quico, hacía mucho que no comentabas, ¿no? Lo de la tripofobia era la nota ligera de un post un poco menos ligero. Y no, ni el estrés ni las pocas ganas de levantarme tienen NADA qué ver con el cambio de estación... Si aquí NO ha habido cambio de estación. Quiero otoño, quiero otoño YA!
Lo de las cosas que me relajen es buena idea. Que impliquen coger vuelos es sólo para que no vuelva cuerda del todo, claramente.
Besitos a los dos!
Yo tengo una amiga a la que le pasa igual. Se provocaba toda cuando abríamos las colmenas de abejas. Supongo que agujeros de los que salen larvas debe ser el colmo del repelus.
Uy, pues a mí los panales no me producen esa reacción, debe de ser por lo organizado. Claro que no he visto un panal tan en detalle como para haber visto los agujeros de los que salen las larvas... Pero casi que paso. Ya tuve bastante con la flor de loto (¡el horror, el horror!)
Cuando abres la colmena por lo general da repelus a cualquiera. Millones de abejas zumbando y revoloteando a tu alrededor, las larvas, la cera...no es especialmente agradable. Pero a ella le pasaba con todos los agujeritos en general.
Compadezco a tu amiga... Pero anda que, meterse a veterinaria con tripofobia...
A mí me han preguntado si no me pasa con acumulaciones de estrellas o similares. Y no, no me pasa. Menos mal.
¡Anda! ¿Entonces lo de las pinticas blancas en las manos le pasa a más gente? Ya recordaré tener las manos en los bolsillos cuando nos veamos, entonces.
En cuanto al estado de plofedad, supongo que es comprensible. Se te están juntando dos estreses bastante gordos, tirando cada uno para un lado, y eso, a la larga, cansa. Mucho ánimo, y piensa que por lo menos la tesis ya está matada. Al menos cuando acabes con eso podrás dedicarte algo más de tiempo a ti misma...
Lo da las pinticas blancas es muy común, Zor. Pero no, no hace falta que escondas las manos (de hecho, me daría rabia; me gusta ver las manos de la gente, como gesticulan, etc.).
Y sí, la plofedad no me parece fuera de lugar. Mi reacción es la que no me mola, pero puedo vivir con ella.
PD: La peli que comentaba, se llama Wristcutters, por si alguno quiere investigar al respecto.
Las mujeres estáis todas taradas debido a un defecto de fábrica. Las excepciones son lastimosamente aburridas.
Efe, o sea, ¿que las opciones son "tarada" o "aburrida"?
Y lo de "de fábrica", creo que es un error. Algunas no salen taradas de fábrica. De hecho, diría que yo salí cuerda, pero tampoco quiero señalar culpables.
En mi vida había oído hablar de esa fobia. Qué cosas se ven, Don Pero.
Cuando lo leí pensé que era a las tripitas, en cuyo caso yo debía ser un generador de fobias incurables, porque últimamente parece que estoy embarazado de quince meses. Tengo que poner coto a este desmán, a fe mía y vive Dios.
Y Usted, relájese, relativice todo. Que no quiero que entre en barrena depresiva. Ánimo.
Oh, no, las tripitas me EN-CAN-TAN. Soy muy fan, mucho más que de tabletas.
Trypo creo que es el palabro griego para agujero.
Y sí, habrá que relativizar, eso está claro.
Publicar un comentario