viernes, 24 de diciembre de 2010

Finales (ahora sí que sí)

Decía hace un mes:
Lo que queda es todavía más difícil: las despedidas. Me voy. Y no sé si volveré. Espero volver algún día, aunque sólo sea de visita, pero no sé si será fácil ni si mi gente seguirá aquí. Veo lo que ha pasado con la gente de Madrid y me asusta bastante que pase otra vez... alejarse gradualmente hasta que, de repente, han pasado tres meses sin hablar. Y quien dice tres, dice seis.
Y hoy, c'est fini. Me largo. El piso está vacío. Las cajas ya viajan de camino. Ha habido muchas (demasiadas) lágrimas derramadas. Abrazos, besos; un trillón. Intentar convencerme de que esto es sólo un "hasta pronto" y no un "adiós". Escribir cartas a algunos y desvelar lo que no había tenido valor de confesar hasta ahora. Decir adiós a algunas etiquetas, sabiendo que ya no habrá más heridas ni domingos por la noche.

Y mañana (bueno, en realidad, en unas 9 horas) creo que traman algo. Para empezar, se han empeñado en llevarme al aeropuerto, que es lo que quería evitar con todas mis fuerzas. A puntito he estado de cambiar el vuelo. No es que no les quiera allí... Es que, me temo que si están, me voy a derrumbar y deshacer entre lágrimas.

Han sido más de cuatro años llenos de vida que acaban aquí. Pero la vida sigue.

Qué va a ser de mí,
volveré a mentir de nuevo...

No hay comentarios: