Además, quería cogerme vacaciones pero no sé si lo serán de verdad. De momento tengo que organizar todas las cosas de la mudanza que ya han llegado y hacerle hueco a las que están por llegar. Y no quiero. Acabo de acabar de hacer cajas y ahora mismo sólo pensar en ello se me hace un mundo. Pero tampoco quiero cargar a mi familia con lo que ahora mismo es un desastre de proporciones astronómicas en mi cuarto.
Y en realidad supongo que todo esta sensación, las náuseas, el sentirme fuera de lugar... son muy probablemente por no haber dormido (¿dos horas, quizás?), por el retraso del vuelo (dos horas y media), por la niña que no paraba de chillar en el avión, porque mi papi está pachucho y no se ha quedado a cenar, porque echo de menos a demasiada gente y no hace ni 12h que dejé Tenerife... Y porque no he llorado.
No he llorado. Ni siquiera cuando he cambiado la hora de los relojes y se me ha partido un cachito de alma.
Y bueno, que tengo un mail de alguien pero no de quien lo querría. O sea, este mail mola. Y me hace ilusión. Pero el que necesito es el que no ha llegado. Y eso también me da ganas de llorar.
Después de releer esto no me parecen demasiado encontrados mis sentimientos. Son bastante homogéneos en que estoy triste. Pero a mí me suele encantar la navidad. Hacer regalos, intentar que la gente esté más feliz...
Pero es que esto, ahora mismo, no es navidad. Ni siquiera me parece el impasse a todo el estrés que tanto necesito. Y poner buena cara y esconder las lágrimas no ayuda.

3 comentarios:
A mí tampoco me parece navidad. Este año estoy super descolgada. Asi que te entiendo, :**.
Pétalo, a mí nunca me había pasado. Y me siento rarísima.
Además, jo, la distancia que ya existía sigue ahí. Y ahora además lejos de la gente que me ha acompañado estos cuatro años. Grmph.
Oh, a mi tampoco me había pasado nunca. Yo soy súper navideña. Pero no me sitúo.
Publicar un comentario