sábado, 19 de febrero de 2011

Ausencias (II)

Qué rabia me ha dado hoy pasarme todo el día echándote de menos.

Pero echándote de menos por lo que no vamos a vivir juntos. Porque estaba yo arreglando mi piso, abriendo cajas, organizando cosas, limpiando y cada vez que me paraba dos minutos a mirar mi obra, no podía dejar de pensar:

- Jo, esto le gustaría tanto. [1]

Y pensar eso es malo. Porque no sólo es que note tu ausencia en todo lo que hago. Es que tu ausencia es una sombra en todo lo que me queda por hacer. Y me da muchísima rabia no poder dejar de echarte de menos en el pasado para poder tenerte en mi futuro (en otro papel, sí, pero ahí).

Mi casa está llena de esas ausencias que nunca llenarás.
No quiero estrenar mi cama con nadie más.
Ni apretujarme en la ducha con otro.
Ni desayunar con nadie que no seas tú.

[1] No, no la parte de limpiar, recoger, organizar y demás. Sino la ciudad, la casa...

3 comentarios:

Microalgo dijo...

Añada un verso más:

... de momento.

Microalgo dijo...

O lo que es los mismo (Damien Rice dixit):

... till I find somebody new.

Y así debe ser.

Inés dijo...

Micro, claro que es de momento. Pasará y habrá otros con los que compartir camas, abrazos, duchas y lo que sea. Pero, sinceramente, ahora mismo no tengo ni ganas. Y tampoco me hace especial ilusión la perspectiva.

Aunque sea ley de vida. Aunque sepa que this too shall pass.