Mis peores momentos son siempre los domingos por la noche. Esto empezó por la sensación de vacío que me quedaba tras verte cada domingo. Pero ha seguido mucho más allá. Ya no eres tú quien me deja la sensación de vacío. Pero la sensación sigue ahí. Y de hecho, estaba mucho antes.
El domingo por la noche es cuando más necesito la seguridad de saberme querida. De acurrucarme entre unos brazos cariñosos. De escuchar bobadas susurradas hasta quedarnos dormidos los dos. ¿Es una locura anhelar y echar de menos lo que nunca ha sido mío?
El domingo por la tarde, cuando preveo el bajón, procuro hacer algo que me haga sentir a salvo y tranquila. En Tenerife iba a mi rutina del domingo en el museo. Y me quedaba de charla hasta que era tan tarde que la sensación de vacío no podía ya atraparme. Y si no había museo, había cine, había playa... Y cuando todo lo demás fallaba, la cocina. Mi lugar seguro donde volcar cariños no correspondidos en recetas. Convertir una casa en un hogar a base de aromas. Sustituir el calor del abrazo por el del horno encendido.
Ha habido tantos malos momentos que ya soy toda una experta (aunque esté mal que yo lo diga). Y sigo volcando amor en moldes de repostería. Ahora es todo el amor que se me ha quedado en el tintero, que no te he podido llegar a dar. Pasará el tiempo, y será otro amor, distinto, el que me haga mezclar azúcar y limón, para mantener el equilibrio.
Ya ves. Son mis malos momentos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

8 comentarios:
Precioso.
¿Qué hago yo para darle ánimos? No me creo ni con derecho a intentarlo, fíjese.
Pero haré lo que pueda... páseme su dirección en el departamento, si se fía de que no le voy a mandar unos mariachis (mi novia le tiene pánico a esa potencial escena, y me ha dicho que si un día lo hago, me asesinará lentamente) (tal vez merezca la pena, ahora que lo pienso)...
Bimbo, jo, gracias.
Micro, no estoy tan mal. Mi dirección del nuevo curro, ahora te la mando por mail. Pero no hace falta que me mandes nada. Ya lo sabes :)
Y entiendo a la dama de los lunares. Si a mí alguien me manda unos mariachis al curro, no es que lo asesine lentamente... Es que mi ira produciría la extinción de la especie humana. O algo así :P
Besos a los dos
Es que los domingos por la tarde, con lo de ser el final del finde, ya bajan el ánimo de por sí. Si encima uno los asocia a las despedidas...
En fin, mucho ánimo. Al menos el amor no se te ha acabado, y eso es bueno.
Zor, el amor nunca se acaba. Y de hecho, yo soy de las que creen que si has querido a alguien, siempre vas a querele. De otra forma, sí, pero amor igualmente.
Y sí, los domingos por la noche son un churro. Los martes que madrugas después de una noche de mareos y pesadillas, tampoco son muy buenos, que conste.
ÑÑÑEEEEC.
Error, Dama Inés.
Se acaba. Claro que se acaba. Y se puede pasar desde él a una animadversión más bien tirando a acérrima. Dicha animadversión se va calmando con los años (digamos catorce o quince), a partir de los cuales se sustituye por cierta indiferencia, entre cuyas brumas puede aparecer, en ocasiones, algún buen recuerdo. Si la otra persona lo merece. Si no, le van dando.
Por mi parte, de cualquier manera, le deseo a Usted que nunca cambie de opinión, porque será señal de que no han llegado a hacerle verdadero (verdadero) daño. Mejor así.
Para mi los dias peores son los lunes por la tarde... pero malos,malos...
PS: me das mucha envidia con lo de la cocina!! yo odio cocinar...y claro, como fatal.. desde que vivo sola me encanta comer fuera de casa!! todo me parece riquisimo!!!! pa-te-ti-co, lo se...
Micro, yo creo que si has querido a alguien, siempre queda algo. Que sí, que puede estar escondido debajo de capas de odio, de dolor, de lo que sea. Pero si no hubieses querido a esa persona, te resultaría indiferente.
Goe, lo de la cocina es ponerse. En serio. Y bueno, los lunes por la tarde tampoco son maravillosos. Pero es que los domingos me matan.
Publicar un comentario