lunes, 16 de abril de 2012

Lapsos

Hoy he entrado aquí a buscar una receta. Y he visto la fecha de la última entrada. Y me ha dado vergüenza. ¡¿Tres meses?!

Pues sí, tres meses sin escribir por aquí, aunque sigo escribiendo en Cook Actually y tuiteando (@_nesita_, pero tengo candadito, así que no es público). No sé qué decir más que lo siento. Siento teneros abandonados (si es que aún estáis ahí) y siento no sentir.

Han pasado 15 meses desde mi ruptura y aunque ya no duele, tengo el corazón como encogido, como una ciruela pasa y no quiere volver a estremecerse por nadie. Lo intenté con el huevo indeciso y mi corazón dijo que no estaba para historias. Mi cuerpo lo agradeció, todo hay que decirlo. Y ahora que el huevo parece dispuesto a otra ronda de especias made in Inés, no le voy a decir que no.

Pero no me hace tilín. No me hace ilusión. Nadie en este punto. Y la verdad es que me apetecería. Quiero sentir.

Claro que, tampoco tengo tiempo para nada. O igual sí y esto es sólo una versión corregida y aumentada de mi habitual coraza. No sé. Creo que no soy una gacela, pero sigo sin ser leona y a este paso, me veo de sabia elefanta. O igual lo de "sabia" es pasarse.

Lo cierto es que con mi corazón arrugado y pocho, me sale menos escribir. No tengo e-mails sin enviar y no es porque me sobre valor. Sigo siendo la misma cobarde de siempre. Quizás incluso más.

En fin. Voy a dejar de autocompadecerme que eso no hace sino secarme un poco más por dentro. Echo de menos escribir y os echo de menos. Eso es todo.

Y no, esto no es, de momento, una despedida. Quizás mañana las cosas cambien. Quizás la primavera o el verano me traigan ilusiones nuevas. O los viajes por venir me recuerden, otra vez, lo pequeña e insignificante que soy y lo mucho que vale la pena cada segundo y cada sonrisa.

Quien sabe. Yo sólo susurro, "ojalá".

11 comentarios:

Microalgo dijo...

Eo.

Sigo encontrando un hueco para asomarme por aquí casi cada día. Me ha alegrado ver nuevo post.

La verdad es que soy canino. No sé si me alegro de serlo... a veces envidio los talantes felinos, como mi hermano Anaxágoras, el Rey del Bufido al Vecino Curioso. Pero me alegre o no de ello, he de reconocerlo: soy canino. Y me imagino como un chucho asomándose cada día a ver si se ha asomado Usted por acá. ¿Que no? Grñúf y vuelvo mañana. ¿Que sí? Agitar el rabito (en el buen sentido, oiga) y sacar la lengua...

Bueh, no me extiendo, que esto da para un post. Lo apunto para cuando me lo permitan:

a) la redacción de un paper revisando técnicas de inmovilización de microalgas (qué jolgorio, qué alboroto);

b) la preparación de una charla en un máster, sobre cómo pedir proyectos I+D, ahora que no van a dar ni uno (qué divertido ,qué escandalera);

c) la preparación de un curso en Coimbra sobre ensayos ecotoxicológicos con microalgas marinas (yúpi, yúju);

d) la supervisión de un estudiante de máster que hace ensayos enzimáticos con microalgas (arf, arf);

e) la supervisión de una estudiante de máster que hace ensayos sobre epibiontes marinos (me veo otra vez en el fango dentro de tres días, que casi es luna nueva y la marea está baja);

f) la vida, así en general, incluyendo novia un pelín tristona, padres pachuchos, amigos enfermos, otros un poco abandonados...

g) mis pocas ganas de ná, ahora.

Pero habrá que apretar el culillo, que para eso nos pagan.

Y ánimo también a Usted, qué leñe.

Arf.

Anónimo dijo...

Un besito, guapa!

Yo también quiero "sentir"!!! así que me sumo a ese ojalá... ;)

Er-Murazor dijo...

Lo que pasa es que para sentir hay que abrirse un pelín... es muy difícil sentir si te pasas la vida del trabajo a casa y de casa al trabajo. A no ser que sientas por alguien del trabajo, claro. Pero no llegado el caso, hay que ampliar horizontes. Tú misma lo dices, cada instante cuenta.

Habló el autista profesional que sólo ha salido a la calle una vez en tres semanas, y fue para quedar con tuiteros... pero bueno, tú haz lo que yo diga, y no lo que yo haga.

En cuanto a lo de cobarde, no sé qué decir... al final el paso decisivo con el huevo lo diste tú, ¿no?

Inés dijo...

Micro, yo también me reconozco en lo de ser canino.

Aliena, es que no sentir es una mierda.

Zor, lo sé, lo sé. Pero no me sale. Y aunque tengo ganas de sentir, tengo cero ganas de exponerme. O sea, que es culpa mía, lo sé.

Microalgo dijo...

Al final lo colgué, el post.

Inspiradora, Usted.

Inés dijo...

Lo vi, lo vi.

Y dudo de mi papel de musa. Pero gracias! Por cierto, de tu paquete de cumpleaños aún no se sabe nada, no?

Microalgo dijo...

Ya vi el Twitt. A ver si llega entre hoy y mañana... (qué nervios, oiga).

Microalgo dijo...

Acabo de ver pasar por aquí a una rodadera de California (Salsola kali).

Aunque no sé de qué me extraño... esto está un poco desierto.

Microalgo dijo...

¡Extra, extra!

¡Microalgo ha hecho makis de morcilla de Almería!

¡Toma fusión de civilizaciones!

Inés dijo...

¿Con su vinagre de arroz y todo? ¿Y estaba bueno?

Y sí, sé lo del abandono. Y me siento fatal, pero no doy más.

Microalgo dijo...

Estaban comestibles y, a la vista, molones. Ya le mandaré foto. Para ser los primeros que hago, no me salieron mal del todo. Un poco grandes, eso sí. Y demasiado nuemrosos.

¿Vinagre de arroz? Nain, nain. De Heré. De Heré de la Frontera.