Hoy me has dicho que la semana pasada estaba "meliflua". No, estaba agotada. Pero, pese a todo, en lugar de irme a dormir (que es lo que debería haber hecho), me fui a verte. Patética.
Esta semana me has dicho que estaba "cabrona". Pero no, sólo quería jugar, provocar, reír. Y lo he logrado. Pero el precio ha sido ser una capulla.
Al llegar a mi calle, cuando te has bajado del coche, te tendría que haber besado. Qué más da que hubiera alguien más. Lo tendría que haber hecho; ése ha sido el momento. Pero no, he cogido mis cosas, te he dicho adiós y me he largado. Triste. Y cobarde.
Y para colmo, ahora casi te mando un mensajito sin sentido, sin motivo, sin razón. Preguntando tonterías. Definitivamente patética.
La verdad es que no me sorprende que no quieras nada conmigo. Yo tampoco lo querría. Joder.
Cierro los comentarios en este post porque no quiero buenas palabras.
Os lo agradezco infinito pero no es lo que necesito.
Ahora me tengo que despertar, dejar de ser esta persona, como sea.
Y por ahora, la única forma que se me ocurre es ésta. Lo siento.
