Ellos. Los que nunca fueron. Un amor de adolescencia. Un roce casual que despertó tantas ilusiones.
Ellos. Los que simplemente fueron crueles. Aquel "¿Pero ésta qué se cree?". O aquel otro "¿Cómo se atreve a ir así vestida?"
Ellos. Los que nunca lo supieron. Los que admiraba en silencio. Los que aparecían en mis sueños y en mi vida; cada día y cada noche.
Ellos. Los del no. Los que dejaron cicatrices. Los que aún duelen. Los que vienen conmigo adonde quiera que vaya. Por los que me arriesgué y perdí.
Ellos. Los del sí. Los que descubireron que no soy fácil. Que me contradigo. Que no sé querer ni dejarme querer. Pero también ellos, los que descubrieron que no hace falta tanto para que me rinda, deje caer el escudo y me entregue.
Quizás, tan sólo, el refugio de tus brazos.

7 comentarios:
¿Publicado a las 5:27?
No me preocupe mi Dama. Debería dormir un poco más.
Y por cierto: eso de no saber querer ni ser querida, permítame que lo dude un poco. Lo mismo es que aún no ha tenido la ocasión. Ya la tendrá. Tiene Usted mucho tiempo por delante. Me apuesto lo que quiera.
Cosas del insomnio, ya ves. Y sí, debería dormir un poco más. Pero cuando el cerebro no calla, pues una no duerme.
Igual tienes razón y es que no he tenido ocasión, pero lo que sé, es que, de momento, no he sabido hacer ninguna de las dos cosas. Es otra de mis cosas que aprender.
Besos
para dormir mejor estan los féretros,
los que imponen aqui su Arte son los Vivos
They
They
despertar y tener una razón más grande que el Sueño, más determinante que la expansión y enfriamiento del Universo,
dormir luego y captar energías en lo Onírico,
aunque no cambie la Verdad de ser los Protagonistas de esta Nada, ya digo se expande y se enfria.
besosvolados Camarada.
¿esos brazos son espirales?
Hola Juanra (a.k.a. Cuchi),
Hoy me faltan esas energías de lo Onírico así que tus palabras y tus besos volados me vienen genial. ¡Gracias!
Sí que este universo se expande, se enfría (¿sabes que me dedico justo a estudiar esas cosas?), pero a ratos parece que se expande y se enfría sólo a mi alrededor. Dejándome sola y tiritando.
Y no, esos brazos no son espirales. Sólo inexistentes.
Sigo confirmando que lo mejor del insomnio son los ratos inspiradores para escribir. El cerebro no calla, las voces no se callan, y dialogan entre ellas, y con una misma. Bueno, ya no sé cuántas voces son.
Me encantó el texto.
Sí, Morella, estoy contigo en que esos ratos son lo único que salvar de las noches de insomnio. Pero así y todo, los cambiaba por noches reparadoras, acurrucada en el calor de los sueños.
Y gracias. Me alegro de que te gustara. Real como la vida misma.
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