No sé cómo empezar esto. Sé que no debería. Pero ya ves... Sigo tropezando sin motivo.
Ha sido una gran semana en el trabajo. Y hoy en particular, me he regalado tarde de cine. Y al llegar a casa estaba flotando. Feliz, contenta. He moneado un poco, me he dado una duchita y he visto el capítulo de Suits.
Y de repente me he visto ahí, en el suelo, después del tropezón y doliéndome. Y me he visto esperando, deseando, que me ayudaras a levantarme. Buscándote en los sitios habituales aunque sabía que no debería y que seguramente no ibas a estar.
Y me he frenado. Y me he llamado "gacela estúpida". Puedo tropezar, pero no puedo pensar que algún día volverás a estar ahí tendiéndome la mano o soplando esas heridas invisibles que se abren sin motivo. Porque no va a pasar. Y lo sé.
Somos amigos. Estoy segura de ello. Sí, es una amistad un poco a su manera, pero es la nuestra. Y no, no quiero volver a lo que fuimos (whatever that was), porque dolía demasiado. Pero desde el agujero, a veces, surge ese ojalá nostálgico y algo dolorido. No me hagas mucho caso si algún día lo digo en alto, ¿vale?
sábado, 6 de agosto de 2011
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8 comentarios:
melancolía.
Un poco sí, Anónimo. Pero no sólo.
Si busco algo que describa mejor lo que sentiría por D si no fuera por Netra, sería eso, justamente.
palabras extrañas y exactas.
Ay, que no sé cómo echar un cable.
Zana, ya ves. Que nada es nuevo en un duelo.
Micro, no hace falta. Precisamente de eso va esto, de aprender a levantarse solita.
A vé.
Es cierto, sí, pero a veces hay que permitir a los amigos que echen un cable. Aunque sólo sea porque se sentirán ellos mejor. Que parece una contradicción, pero si lo mira con detenimiento verá que no.
En fin, tampoco se preocupe, que es verano y no me explico bien del todo.
Por cierto, veo que ha defenestrado Usted el blog de los calcetines de rayas. Aunque me gusta leerla, me parece que me alegro (que era un doló, aquello).
Tienes razón, Micro, en que también debería aprender a dejarme ayudar. De vez en cuando, al menos.
Pero no puedo depender de alguien que ya no está. Y sí, esa cosa hizo puf y desapareció definitivamente. Estaba empezando a ser un ancla. Y no me gusta eso de llevar lastre.
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